"Interrogar al monstruo como alteridad e intentar hacerlo hablar incluso a través de sus silencios constituye el objeto de este estudio. Se trata de un imaginario cambiante que se remonta a tiempos muy antiguos: las mitologías clásicas, el arte medieval, el romanticismo oscuro, el surrealismo…

La palabra «bestiario» nos traslada a la Edad Media, cuando designaba una especie de diccionario iluminado repleto de exempla de animales y monstruos. Con el paso del tiempo, el término pasó a referirse al universo zoológico propio de un escritor. Por su parte, la monstruosidad se ha desarrollado sobre todo en la alteridad fantástica moderna, cuyos mitos fundacionales nacieron en el siglo XIX: Frankenstein, Drácula, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde.

A menudo la imagen define al monstruo: un cuerpo desmesurado que despierta nuestros temores más profundos. El monstruo se despliega en los géneros literarios de la literatura fantástica, la ciencia ficción y el terror, así como en sus equivalentes cinematográficos, en el cómic y en los videojuegos. Si la animalidad refleja el sinsentido de la vida en el escarabajo de Kafka, en ocasiones adopta también el tono de la ironía y del humor en las formas breves y en las fábulas animales modernas.

En tanto que confrontación con el Otro, los tres grandes ejes del monstruo son el miedo, la muerte y el mal. El miedo al extranjero que viene de lejos y puede destruirnos. La muerte se encarna en los zombis y los vampiros, así como en la búsqueda de la inmortalidad a través del hombre artificial, ya sea el golem, el robot, el mutante o el cíborg. El mal absoluto se representa hoy mediante la malignidad presente en el ser humano y en sus sistemas monstruosos.

En última instancia, mirar al monstruo es vislumbrar la sombra reflejada en el espejo, dispuesta a desempeñar su papel como instrumento de conocimiento. Entre la risa y el miedo, estamos unidos al monstruo por la fascinación."